Viajar a Canadá – Cataratas del Niágara

Una hora y algunos minutos, dependiendo del trafico. Es mas o menos lo que separa Toronto de las Cataratas del Niagara. Como siempre el trayecto, como todos los trayectos que se hacen en Canada, no es para nada aburrido. Y eso que el coche de alquiler es automático…
Seguimos descubriendo marcas de coches que no existen en Europa y otras si, que existen pero con un diseño mas americanizado. Esos Dodge Pickup que todos soñamos con tener, pero que serian incómodos en una ciudad como Madrid…
El GPS es una herramienta imprescindible en las ciudades. Os aconsejo que traiga el suyo actualizado con los mapas canadienses si no quiere que la empresa de alquiler de coches no les clave cien dólares por 15 días. Sin embargo, en las carreteras de Canada, no es tan necesario.
En el momento en el que escribo eso, la gasolina en Canadá ronda 1 Dólar canadiense el litro: unos 73 céntimos de nuestro querido Euro.
Las catarratas y EE.UU
Se preguntará a que viene lo de EE.UU en ese post, pero al final, se descubre que solo un puente separa los dos países. Un puente de 1 km. Se atrevería a cruzar la frontera?
La verdad es que se nos puede pasar por la cabeza, pero el espectáculo de las Cataratas del Niagara es demasiado impresionante para perder tiempo en colas o en saber si cumplimos con los requisitos. Al fin y al cabo, hemos venido a mojarnos la cara. El resto del cuerpo, se quedara seco gracias a los chubasqueros de color rojo que nos entregan antes de subir al barco que nos acerca a ese gigantesco fenómeno. Gigantesco, aunque menos impresionante de lo que pensaba…
El color rojo de nuestros chubasqueros contrasta con el azul de los de los americanos, al otro lado de la orilla…
Quien se atreva a saltar de nuestro barco para llegar a la orilla americana (en alguno momento a unos diez metros de nuestro barco) lo tendrá que hacer sin chubasquero ya que se vera rápidamente que lleva el color equivocado.
Hemos sacado fotos, nos hemos mojado la cara, hemos sentido la fuerza del agua que remueve el barco.
Y luego, en el pueblo hemos comprado unos recuerdos. Sirope de Arce y no de Alce que es el animal. No, no voy a hacer ningún chiste sobre como lo contaría un chino de vuelta a Madrid.
Poco despues fuimos a comer en un indio (de la India) por unos 50 dólares mas esa jodida propina que nos trae de nuevo a la realidad importada de EE.UU. Realidad que nos hace rectificar y recordar que lo que queriamos pagar siempre es menor de lo que al final pagamos…
Y luego, cogimos nuestro coche en uno de los aparcamientos que cuestan unos 10 dólares. Lo sé, son unos 7 Euros y estamos en Canadá de vacaciones…

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